Prevención de la legionella en las nuevas construcciones

La prevención de la legionella no debería comenzar cuando un edificio entra en funcionamiento, sino mucho antes. El propio diseño de las instalaciones de agua puede influir en la aparición de condiciones favorables para la proliferación de Legionella. Por ello, incorporar criterios preventivos durante la planificación de una nueva construcción facilita posteriormente el control y mantenimiento de las instalaciones.

Empresas especializadas como Trakta trabajan en el ámbito de la prevención y control de legionella, una labor especialmente relevante en instalaciones donde existen sistemas de agua susceptibles de generar aerosoles y, por tanto, requieren una correcta gestión del riesgo.

El diseño de las instalaciones es fundamental

Uno de los principales objetivos durante el proyecto debe ser evitar zonas en las que el agua pueda permanecer estancada durante periodos prolongados.

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Una distribución adecuada de las tuberías, la eliminación de ramales innecesarios y una correcta circulación del agua pueden facilitar el mantenimiento posterior. También es importante que determinados componentes sean accesibles para realizar inspecciones, limpiezas y otras actuaciones cuando resulte necesario.

La prevención, por tanto, no depende exclusivamente de tratamientos posteriores, sino también de decisiones adoptadas por arquitectos, ingenieros e instaladores.

Atención a la temperatura del agua

La temperatura constituye otro elemento importante en la gestión del riesgo de proliferación de Legionella. Por esta razón, el diseño debe permitir controlar adecuadamente las temperaturas de los circuitos de agua fría y caliente.

El aislamiento de las conducciones también merece especial atención. Una instalación mal planteada puede favorecer intercambios térmicos no deseados entre tuberías próximas y dificultar el mantenimiento de las condiciones previstas.

¿Qué instalaciones requieren mayor atención?

El análisis debe realizarse según las características y usos de cada edificio. Hoteles, instalaciones deportivas, residencias, centros sanitarios o determinados edificios de uso colectivo pueden disponer de redes de agua especialmente complejas.

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Duchas, depósitos, sistemas de agua caliente sanitaria y otros equipos capaces de producir aerosoles requieren una planificación adecuada.

Cuanto mayor sea la instalación, más importante resulta que su diseño facilite las tareas posteriores de revisión y mantenimiento.

Facilitar el mantenimiento desde el primer día

Un error habitual en numerosos proyectos es pensar únicamente en la instalación inicial y no en cómo deberá mantenerse durante los siguientes años.

Contar con puntos accesibles para inspeccionar, limpiar o tomar muestras puede simplificar considerablemente las tareas de control. También resulta conveniente disponer de documentación actualizada sobre la instalación para conocer su configuración y posibles puntos críticos.

Prevenir desde la fase de proyecto

La construcción de un edificio ofrece una oportunidad para integrar la prevención desde el principio en lugar de intentar corregir posteriormente deficiencias estructurales.

Un buen diseño, unido a una puesta en marcha adecuada y a programas posteriores de mantenimiento y control, permite gestionar mejor los posibles riesgos asociados a las instalaciones de agua.

La colaboración entre responsables del proyecto, instaladores y especialistas en prevención como Trakta puede contribuir a que estos criterios estén presentes desde las primeras fases y continúen durante toda la vida útil del edificio.